El emprendimiento, desde una perspectiva cristiana, no es solo una búsqueda de éxito financiero, sino una extensión del llamado divino a servir y glorificar a Dios en todas las áreas de la vida.
Pertenezco a una iglesia del movimiento viña, en la cual La teología del reino, es el hilo conductor de toda la Biblia. Si quieres profundizar en dicha teología, te invito a visitar mi sitio web Viviendo el Reino.
De manera sencilla, La Biblia nos habla de que Dios quiere que toda la creación se gobierne bajo su voluntad, que es buena, agradable y perfecta. En su gobierno=Reino, la humanidad ama a Dios sobre todas las cosas, y ama al prójimo como a sí mismo. Cuando Jesús vino, mencionó que el Reino se ha acercado, y que vino, y que está viniendo… algo que conocemos como “La Tensión del Reino” o el “Ya pero todavía no” del Reino. Entonces, Jesús trajo el Reino de Dios (su voluntad perfecta) a la tierra, y luego con el poder del Espíritu Santo, nos envió a nosotros a que extendamos su Reino hasta lo último de la tierra.
Es en ese sentido, que nosotros como emprendedores cristianos debemos ver nuestros negocios no solo como una fuente de ingresos, sino como un medio para expandir el reino de Dios en la tierra.
La Misión del Emprendedor Cristiano en el Contexto del Reino de Dios
La teología del reino enfatiza que el reino de Dios está aquí y ahora, y que somos llamados a ser sus embajadores en todas nuestras actividades. Para los emprendedores cristianos, esto significa que cada decisión, cada estrategia y cada interacción comercial debe reflejar los valores del reino de Dios: justicia, amor, integridad y servicio.
La Biblia está llena de ejemplos de hombres y mujeres que utilizaron sus habilidades empresariales para servir a Dios y a su comunidad. Acá menciono 2:
- José en Egipto: José no solo fue un soñador, sino también un administrador sabio que utilizó sus habilidades para salvar a Egipto y a su propia familia de la hambruna (Génesis 41).
- La Mujer Virtuosa de Proverbios 31: Esta mujer es descrita como alguien que considera un campo y lo compra, planta una viña, y se asegura de que su lámpara no se apague de noche, mostrando diligencia, planificación y una visión empresarial (Proverbios 31:16-18).
Integrar la fe en el negocio no es simplemente poner un versículo bíblico en la pared de la oficina. Significa que nuestra fe debe influir en cómo tratamos a nuestros empleados, cómo interactuamos con los clientes, y cómo manejamos nuestros recursos. Aquí hay algunas formas prácticas de hacerlo:
- Oración y Discernimiento: Antes de tomar decisiones importantes, buscar la guía de Dios a través de la oración.
- Ética y Transparencia: Asegurarse de que todas las prácticas comerciales sean justas y transparentes, evitando cualquier forma de engaño.
- Servicio y Generosidad: Utilizar una parte de las ganancias para servir a la comunidad, ya sea a través de donaciones, proyectos de servicio o apoyo a causas nobles.
Oración y Discernimiento
Una forma crucial de integrar la fe en los negocios es a través de la oración. Esto implica buscar la dirección de Dios antes de tomar decisiones importantes, y no solo después, para que Dios bendiga lo que ya hicimos.
La Biblia nos enseña a confiar en el Señor con todo nuestro corazón y a no depender de nuestro propio entendimiento (Proverbios 3:5-6). Esto es particularmente relevante en el ámbito empresarial, donde las decisiones pueden tener consecuencias significativas.
Además, en momentos difíciles en los ingresos (créeme que vendrán), podrás descansar en sus promesas y dejar tus cargas y ansiedades a los pies de Jesús, entendiendo que es Él quien nos da todas las añadiduras, mientras nosotros buscamos expandir su reino y su justicia (Mateo 6:33).
Ética y Transparencia
La integridad debe ser una piedra angular en cualquier negocio cristiano. Esto significa ser honesto y transparente en todas las transacciones y relaciones comerciales. La Biblia nos advierte contra el uso de balanzas deshonestas y la injusticia en las transacciones (Proverbios 11:1). En la práctica, esto podría significar ser claros con los clientes sobre los precios y las políticas, tratar a los empleados con justicia y pagar salarios justos, y cumplir con las leyes y regulaciones.
También significa que no debemos entrar en un negocio para un producto o servicio si es que sabemos que no es suficientemente bueno o que no va a bendecir a la persona que lo compre o contrate. Mas bien debemos estar en el negocio que sabemos que ayuda y bendice a las personas, y entonces podremos ofrecerlo con toda seguridad y conciencia tranquila.
Lo mismo ocurre en el ámbito del marketing digital. Llevo muchos años en agencias de marketing, ayudando a muchas empresas y emprendedores a vender sus productos y servicios, pero muchas veces esas campañas de marketing no son realmente honestas. Se puede utilizar mucho de psicología y métodos de persuasión, que pueden animar al cliente a comprar algo, pero nunca debemos prometer algo que realmente no vamos a dar. Eso se llama publicidad engañosa, y no debiésemos ser parte de ello de ninguna manera.
Servicio y Generosidad
La Teología del Reino nos llama a ser generosos y a servir a los demás. Esto puede reflejarse en la forma en que dirigimos nuestros negocios. Por ejemplo, podríamos destinar una parte de nuestras ganancias a proyectos comunitarios, ofrecer nuestro tiempo y recursos para apoyar a organizaciones benéficas, o crear programas que beneficien a nuestros empleados y sus familias.
La teología del reino ofrece una visión rica y transformadora para el emprendimiento cristiano. Al integrar principios bíblicos en nuestras prácticas empresariales, no solo buscamos el éxito financiero, sino también la expansión del reino de Dios aquí en la tierra. Como emprendedores cristianos, estamos llamados a ser embajadores del reino en cada aspecto de nuestro negocio, reflejando la justicia, el amor y la integridad de Dios en todo lo que hacemos.
Dicho todo lo anterior, te animo a hacer crecer desde los inicios tu negocio, basado en la cosmovisión bíblica de los negocios. Has todo tu trabajo como para Dios y no para los hombres (Colosenses 3:23-24), y bendice a quienes trabajen contigo y a quienes te compren, por medio de tu trabajo de excelencia y trato justo.


